Zaragoza
Septiembre 1792 a Enero 1793
Llegaron a Zaragoza, populosa ciudad con más
de 40.000 habitantes y muchos conventos donde poder acoger a los eclesiásticos
exiliados. Los nombres de Pedro Martín y Luis María
Baudouin aparecen en los Archivos Arzobispales, con fecha de 30
de Septiembre de 1792, dentro del grupo de Luçon. Les
autorizan a celebrar Misa, para lo que les entregaban un estipendio, que les
permitía pagar los gastos de comida, alojamiento, ropa etc.... Los
clérigos franceses no
podían ejercer ninguna
actividad apostólica, ni pastoral; no se lo permitían las
Leyes del Reino. Solamente uno del grupo de Luçon figura en la lista, como
autorizado para confesar a los eclesiásticos del grupo francés: era Pedro Martín Baudouin, segun
consta en los Archivos del Arzobispado.

Los recursos que tenían para vivir eran muy escasos y los exiliados a cargo de la diócesis se contaban ya por miles. Venían además a agravar la situación del clero autóctono que ante la dura realidad se empezaba a resentir fuertemente. Las tensiones se agudizaban. A situación tan precaria vino a unirse repetidas veces, la acusación ante el Inquisidor General de relajamiento y de ciertas actitudes exigentes por parte del clero francés que no se plegaba a la recta observancia de la vida conventual, se manifestaba con aires de frivolidad, y andaba por entre el pueblo propagando ideas revolucionarias. El ambiente se fue enrareciendo, de tal modo que incluso el propio Arzobispo Lezo y Palomeque, se mostró más estricto e intransigente con la colonia de clérigos franceses. Solamente se hacía responsable de los que estuviesen alojados en Conventos.
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| Libro de Registro Secretaría de Cámara A.D.Z 1784-1798 |
Archivo del Arzobispado de Zaragoza
El 27 de Noviembre el vicario Paillou, escribió una carta al Cardenal Lorenzana, Arzobispo
de Toledo y Primado de España, solicitando su ayuda.
El texto, escrito en latín recogía las dificultades por las que estaban
pasando, y cómo en su grupo de
Luçon tenían seis
clérigos muy enfermos. Pedían asilo en un lugar tranquilo donde albergarse, poder
rezar , dedicarse a la formación de su espíritu, y al mismo tiempo tener cubiertas sus
necesidades básicas..
Ignoramos si hubo respuesta. Lo que si ocurrió fue que el 27 de Diciembre de
1792, en plenas Navidades un Edicto draconiano firmado por el Capitán
General de Aragón Duque de Alburquerque, expulsó a cuantos franceses no tuviesen destino
en los conventos. Para marchar les daban un plazo de 12 días. Y de nuevo los
hermanos Baudouin junto a sus compañeros de exilio tuvieron que ponerse en camino. ¿ Hacia dónde?..