Valencia en situación muy conflictiva
La pequeña colonia de clérigos de Luçon tuvo que
emigrar de Zaragoza a primeros de Enero de 1793.
Detrás quedaban las torres del Pilar, que Luis María Baudouin había podido contemplar durante tres meses...
Delante más de
300 km teniendo que atravesar el Sistema Ibérico, con alturas superiores a los 2.000m. los Picos de Javalambre, las heladas ventiscas de Teruel, carencia de ropa
de abrigo, alimento, hospedaje, por rutas muchas veces inaccesibles y
solitarias en el crudo invierno.
Se dirigían hacia el Mediterráneo.
Su nuevo destino era Valencia.
Cuando en Enero del año 1793 llegaron los
clérigos de Luçon al Reino de Valencia, tuvieron noticias acerca de los
últimos sucesos acaecidos.
En Francia, su rey Luis XVI había sido guillotinado
a manos de unos revolucionarios.
En España reaccionaron ante tales
acontecimientos
que nos tocaban de cerca porque además nuestros Reyes eran primos del
desaparecido rey de Francia.En la capital del Turia, donde había una gran
colonia francesa sobre todo de comerciantes, con
estas y otras noticias similares estallaron motines, quema de tiendas y
negocios dirigidos por extranjeros, revuelta de estudiantes.
Se rumoreaba que ante lo ocurrido solamente quedaba la declaración de guerra, puesto que el gobierno francés había rechazado la mediación de España. Ya hablaban de reclutamientos, ir destinando tropas a las fronteras del Norte y a los puertos del Cantábrico y del Mediterráneo.
Valencia, la cuarta ciudad del Reino con 80.000 habitantes,
había florecido siempre bajo el signo de cruces de culturas, razas y tradiciones vertía su hostilidad precisamente con aquellos
que estaban más cerca.
Y fue en ese momento preciso, cuando llegaron los exhaustos caminantes que venían de Zaragoza. Ciertamente no tenía mucho sentido el haberles obligado a desplazarse hasta allí.
Por supuesto que su destino no podía ser Valencia. El Arzobispo Fabián y Tuero, de acuerdo con el Capitán General había decidido enviar a las colonias de franceses al interior de la Sierra, hacia el Suroeste, lejos de los caminos más frecuentados, internando a los eclesiásticos en algún Monasterio.
Era una medida de prudencia.
Así, pocos días después el grupo de Luçon recibió orden de dirigirse al Convento de los Dominicos de Agullent, lejos de la capital, en las cercanías de la Sierra de Mariola, zona limítrofe entre Alicante y Valencia