Toledo
Mayo 1793 a Julio 1797
El viaje a pie de 350 Km Valencia-Madrid, fue particularmente penoso y arriesgado. No había diligencias para viajeros, porque el gobierno disponía de ellas para transportar al ejército. Era el comienzo de la guerra entre Francia y España.
El paso por Madrid tenía dos objetivos: Visar la documentación y tratar con el Vicario de Toledo acerca de Pedro Martín Baudouin porque venía muy enfermo. Y así fue como los hermanos Baudouin fueron acogidos por el Cardenal Lorenzana, Arzobispo de Toledo en la Diócesis Primada de España.
Y en Toledo permaneció Luis María Baudouin cuatro largos
años.
Los comienzos de su estancia fueron muy duros, debido a los conflictos generados
por la guerra contra Francia. El cardenal se lo había advertido. Debían
limitarse a pasear en grupos de unos cuatro franceses, no más allá del
camino de las Murallas

El Archivo del palacio Arzobispal guarda los nombres de los hermanos Baudouin por tres veces, como clérigos a cargo del Arzobispo de Toledo, viviendo en casas particulares.
A instancias del propio Cardenal Lorenzana dedicaban largas
horas al estudio de la Sagrada Escritura, los Padres de la Iglesia, los Ascetas
y los
Místicos españoles, para luego poder profundizar y compartir el fruto de su
lectura.
Muy de mañana celebraban la Misa, bien en la Catedral, o en
su propia Parroquia de San Justo y Pastor, donde la Capilla del Corpus Cristi
les fue revelando el amor que tenía el pueblo toledano por la Eucaristía, pudiendo
participar además en la procesión del Corpus, cuando la Custodia de Arfe
bendecía las calles en la gran fiesta de la Imperial ciudad de Toledo
Su vida tuvo que transcurrir pacíficamente en el Barrio de San
Justo. Por la calle del Barco, después de un tiempo pudieron cruzar el Tajo
pasando los atardeceres en los Cigarrales, contemplando los campos donde
brincaban ovejas y cabras, cuya fresca leche, decían saborear en el verano.

En sus idas y venidas repetían el saludo popular cuando se cruzaban con las gentes. Ave María Purísima!
Al pequeño estipendio que les había asignado el cardenal se
añadía el trabajo manual de pasamanería que Luis María Baudouin aprendió y
practicó en Toledo. En los bajos del Alcazar, el propio Lorenzana había
instituido la "Fonda de la Caridad" especie de escuela-taller donde
los que dominaban el arte de trabajar la seda enseñaban a los demás. Era toda
una organización, a la que acudían los clérigos franceses que estaban
viviendo entre el pueblo.
En la Plaza de la Parroquia de San Justo, había dos Hospitalitos. En uno, el de la Misericordia, donde fue atendido Pedro Martín Baudouin, quien finalmente, el 4 de Septiembre de 1796 falleció en Toledo.
La muerte de Pedro Martín, su hermano mayor, consejero
y amigo, influyó en el ánimo y en las decisiones de Luis María Baudouin.
Deseaba regresar a Francia más que nunca. Necesitaba cambiar de ambiente y de
lugar; por eso sus compañeros de exilio en Toledo, le animaron a tomarse
un descanso. Así fue como en dos ocasiones pasó unos días en
Torrejón de Velasco, yendo a tomar las aguas en las Fuentes Claras de Cubas.
El
obispo de Luçon en Diciembre de 1796 escribía diciendo que deseaba
que ningún clérigo volviera aún a Francia..
Pero Luis María Baudouin solicitó la autorización y un pasaporte para
restituirse a Francia..¿Le impulsaron motivos de salud?..¿Recibió una misión
de confianza para volver a Luçon?¿Estaba inquieto por su familia? ¿Le
impulsó el traslado forzoso del cardenal Lorenzana a Roma bajo el pretexto de
consolar al papa Pío VI? Motivos pastorales?.. ¿Motivos políticos?..
¿Motivos de ansiedad?
Lo cierto es que a finales de Junio de 1797 emprendió el
camino hacia tierras de Francia. Junto con su amigo el sacerdote Germán Lebedesque,
residente en Tarazona.
Al fin, tras múltiples riesgos y peripecias arribaron a Sables
d'Olonne. Era la víspera de la Asunción de María.