Retos Siglo XXI

Nosotras
Porque tenemos la certeza de que nuestro carisma es un Don renovador para la Iglesia y el Mundo del Tercer Milenio, y no podemos guardarnos ese don recibido
Queremos vivir una Vida consagrada más significativa y  profética
Se nos ha confiado, con las gentes de hoy, creyentes y no, la tarea de alumbrar una Tierra Nueva

Tierra de Justicia, habitable para toda la humanidad
Tierra en la que sean posibles unas relaciones nuevas, fraternas
en la diferencia, en la diversidad de religiones, etnias y culturas
Tierra en la que está ya sembrada la Palabra de Dios

Tierra Nueva y Cielos Nuevos

Hoy  es urgente, para nosotras, juntas, en Congregación, siguiendo a Jesús

Ensanchar el espacio de nuestra tienda
Abrir nuestras puertas en fidelidad al Evangelio
Permitir que el soplo de Dios nos renueve y haga nuevas todas las cosas

Porque somos testigos en  el día a día de la fuerza transformadora de la experiencia, de encuentro con pueblos de otras culturas, releída a la luz de la Palabra y cómo la energía movilizadora de nuestro carisma puede cambiarnos la mente y el corazón  haciéndonos emigrar de nuestras ideas y posturas fijas..

¡Caminemos hacia una vida más profunda de internacionalidad e interculturalidad!
Con actitud de apertura y de asombro acojamos el misterio de cada persona en el respeto de su historia y su cultura como lugar de encuentro con Dios!
Esta es una exigencia y desafío del carisma de Encarnación que nos hace reconocernos, amarnos diferentes, porque toda persona es Rostro Vivo de Jesús

El grito de los pobres, los excluídos y marginados que llega hasta Dios lo hemos escuchado juntas. Acoger este grito es una urgencia que golpea al primer mundo. Es actualizar la Encarnación

Son el «Crucificado» en todas las encrucijadas de nuestros caminos
Vivamos el éxodo  interior y exterior, dejándonos desplazar de nuestras actitudes y costumbres, para entrar en una auténtica solidaridad
Hagamos la experiencia de leer la Palabra de Dios, a la luz del para » estar con» «ser fermento de paz  y de liberación»

Siguiendo a Jesús con la audacia de Luis María Baudouin, exiliado en España y de Carlota Ranfray, mujer que  se atrevió a abandonar la seguridad del claustro, viviendo en comunidades de inserción

Salgamos al encuentro de Dios en los lugares donde los excluídos, 
los predilectos de Dios,  están aparcados. Los lugares no son neutros.
Demos una respuesta audaz y humilde a la realidad de los empobrecidos.
Abarcan los 2/3 de la Humanidad
Demos valor y sentido a lo cotidiano, con su significado de permanencia y resistencia, anuncio y denuncia, encarnadas en organizaciones y grupos que luchan por la Justicia
Hagamos una opción por la vida, prioritariamente por la vida amenazada.

Porque hemos escuchado el clamor de los más pobres  y  los «gemidos de la creación»,  arrancado por la agresión continua de la globalización, tomando conciencia de que los bienes de la tierra son comunes y hay que cuidarlos y respetarlos, asumiendo un compromiso urgente en esta corriente universal contra el expolio y la depredación de la naturaleza
Sintonicemos con los valores de admiración, contemplación, adoración y respeto
Escuchemos cada vez con más fuerza las voces que se alzan
Demos en lo concreto del día a día respuestas coherentes

Juntas, en Provincia y en Congregación, en respuesta al Proyecto de Dios que nos urge y desde nuestro dinamismo fundacional, queremos construir, unas estructuras nuevas

Que sean vida
Nos ayuden a avanzar en el espíritu de familia
Nos den aliento para la Misión en este siglo XXI que amanece
Y nos capaciten para responder a las urgencias de hoy, por caminos flexibles y ágiles

Caminamos en Congregación por la ruta iniciada por Luis María Baudouin, Carlota Ranfray y las primeras hermanas. Con la fuerza y energía de quienes nos precedieron a lo largo de estos 200 años. Abiertas al impulso  de grupos, personas, nuevas hermanas con quienes compartimos la fe y la vida.

La fidelidad del Dios de la Historia alienta nuestra marcha y nos llama a seguir caminando 
con la certeza de que es El quien nos precede, y acompasa su paso al ritmo del hoy y del aquí.

«Que María, la Llena de Gracia,
os bendiga, os fortalezca, os consuele
y os conceda la alegría del Espíritu Santo» 
(LMB)

Extraído del Proyecto Misionero de Provincia
Ursulinas de Jesús – España
2001 a 2005